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miércoles, 17 de febrero de 2010

Aprender a perdonar


Todos hemos dicho o pensado en alguna ocasión. Esto no te lo perdonare nunca.
Así, suponemos que el principal daño se lo estamos haciendo a la persona. Pero el único y mayor daño nos lo hacemos a nosotros mismos, ya que, para no perdonar, necesitamos recordar permanentemente aquello que nos hirió juntando rabia, desilusión, frustración y resentimiento. De este modio, si no nos olvidamos de lo que nos hirió, nuestra vida se convierte en una acumulación de emociones negativas que nos impiden crecer.
Lo mismo sucede si el error lo cometimos nosotros y no dejamos de reprocharnos constantemente el haber hecho o dicho algo incorrecto, ya que esto nos impide la posibilidad de una reparación saludable.
Aprender a perdonar y a perdonarnos es la única manera que tenemos para dejar atrás una mala experiencia y empezar de nuevo.

Perdonar nos libera de la carga de sostener permanentemente la herida abierta y nos ayuda a construir el presente sin las sombras de un pasado doloroso.

Perdonar es dejar atrás el dolor y mirar hacia delante con ilusión, confianza y seguridad.

Los textos de Sólo Baladas - Sólo Lentos


Cuando Ana se encuentra con alguien para conversar, ya sea de su trabajo o de algo personal, suele suceder que el otro le hace ver el potencial que ella posee, las capacidades que tiene para crecer. Y Ana se sorprende con los comentarios, minimiza lo que le dice su interlocutor y asegura que “no es para tanto”. Sin embargo ella sabe que hay algo en su interior que puede llevarla a sus objetivos.
Cuantas veces nos ha pasado que escuchamos a un amigo/a decirnos “con todo lo que vos sabes de esto, con las capacidades que tenés para tal o cual cosa porque no haces algo?”


Pero eso que nos dicen queda dando vueltas en nuestra cabeza y entonces cada tanto, la luz de la creatividad se nos enciende y empezamos a pensar en que haríamos, ya sea estudiar algo, o emprender un negocio crecer en nuestra empresa, focalizarnos para poder llegar a tener nuestra casa propia, un auto nuevo. Y nos entusiasmamos y tratamos de encontrar el camino para llegar a nuestros sueños. Pero... el día a día, los chicos, el trabajo y otras trabas reales y emocionales aparecen para bloquear nuestros objetivos.

Pensé sobre esto, mucho tiempo buscando la razón de mis propias trabas y me di cuenta de que mucho tenia que ver con mi aversión al riesgo, con mis miedos. Así recordé que cuando era chica y aprendí a nadar, creía que nunca lo podía hacer. Hasta que mire a mi alrededor, ví cuántas personas nadaban en la pileta, muy diferentes unas de otras y todas habían podido.

Me corrí del lugar del miedo y pensé que si toda esa gente pudo, yo también podía, que lo único diferente entre ellos y yo era que ellos se habían animado a hacerlo, siguieron los consejos de los que ya lo habían hecho antes y se zambulleron en el agua. Aprendí que el miedo nos protege de los peligros, pero también nos paraliza. Y si hay algo en la vida que no podemos permitirnos es quedarnos quietos. Porque la vida es acción.
Por eso a veces, para poder llegar a hacer algo que uno quiere, sólo se necesita un poco más de tiempo para ver bien a donde se quiere ir y así, descubrir como lo hicieron los otros, el resto es sólo cuestión de animarse a dar el salto. Tardaremos más o menos que los demás en aprender, pero podemos hacerlo. Avanzar en la vida es un don que todos tenemos, pero no todos nos animamos a aprovecharlo. Saquémonos los miedos y animémonos a crecer

domingo, 21 de junio de 2009

Poemas




poemas:

MI PADRE

Yo tengo en el hogar un soberano
único a quien venera el alma mía;
es su corona de cabello cano,
la honra es su ley y la virtud su guía.

En lentas horas de miseria y duelo,
lleno de firme y varonil constancia,
guarda la fe con que me habló del cielo
en las horas primeras de mi infancia.

La amarga proscripción y la tristeza
en su alma abrieron incurable herida;
es un anciano, y lleva en su cabeza
el polvo del camino de la vida.

Ve del mundo las fieras tempestades,
de la suerte las horas desgraciadas,
y pasa, como Cristo el Tiberíades,
de pie sobre las horas encrespadas.

Seca su llanto, calla sus dolores,
y sólo en el deber sus ojos fijos,
recoge espinas y derrama flores
sobre la senda que trazó a sus hijos.

Me ha dicho: «A quien es bueno, la amargura
jamás en llanto sus mejillas moja:
en el mundo la flor de la ventura
al más ligero soplo se deshoja.

»Haz el bien sin temer el sacrificio,
el hombre ha de luchar sereno y fuerte,
y halla quien odia la maldad y el vicio
un tálamo de rosas en la muerte.

»Si eres pobre, confórmate y sé bueno;
si eres rico, protege al desgraciado,
y lo mismo en tu hogar que en el ajeno
guarda tu honor para vivir honrado.

»Ama la libertad, libre es el hombre
y su juez más severo es la conciencia;
tanto como tu honor guarda tu nombre,
pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.»

Este código augusto, en mi alma pudo,
desde que lo escuché quedar grabado;
en todas las tormentas fue mi escudo,
de todas las borrascas me ha salvado.

Mi padre tiene en su mirar sereno
reflejo fiel de su conciencia honrada;
¡Cuánto consejo cariñoso y bueno
sorprendo en el fulgor de su mirada!

La nobleza del alma es su nobleza,
la gloria del deber forma su gloria;
es pobre, pero encierra su pobreza
la página más grande de su historia.

Siendo el culto de mi alma su cariño,
la suerte quiso que al honrar su nombre,
fuera el amor que me inspiró de niño
la más sagrada inspiración del hombre.

Quisiera el cielo que el canto que me inspira
siempre sus ojos con amor lo vean,
y de todos los versos de mi lira
estos dignos de su nombre sean.

Juan de Dios Peza

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Para padres y maestros

Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.

Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.

Madre Teresa De Calcuta

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Última postal a mi padre General Meneses

Debiste haber cumplido años hoy
y ya no estás, para tu bien.
Guardo tus palabras
y tu postrera ansiedad por mi
destino,
porque la historia no te permitió
vislumbrar este momento,
mucho menos comprenderlo.
El juicio ya fue dado.
te cuento que conservo para mí sola
tu amor generoso.
Tu mano en la cuchara
dándole el último desayuno al nieto,
haciendo más ligera
la pesada atmósfera de la despedida.
Cada uno en su lado,
como dos caballeros antiguos y
nobles
abrazándose, antes el duelo final,
fatal.

Vidaluz Meneses

viernes, 19 de junio de 2009

Poesias

La mujer el mayor legado de Dios

Vivimos sin darnos cuenta de lo qué tenemos
Estamos y no valoramos que lo somos
Somos y no entendemos cómo llegamos
Llegamos y damos todo por cumplido
En el transcurso del tiempo, en la madurez
en lo que llamamos invierno o tal vez vejez
me voy dando cuenta de lo que es tener
tener lo mejor de la vida que a veces
por egoísta no lo podemos o queremos ver
Debemos de hacer un ejercicio mental
Debemos comenzar por lo cercano
Por ejemplo qué o quienes son los humanos
Como nos han enseñado a amar a la Patria
Como nos han recordado los valores
Como señal inequívoca de cultura
Como el arte que apreciamos en los lienzos
así con la práctica, hemos aprendido entre otras
que la mujer es en el mundo
en nuestra vida, en el entorno
en la familia, en la Patria
lo que es Dios en los cielos
¿Qué sería de nosotros sin ellas?
¿Qué tendría sabor, sin ellas?
¿Qué sería de la familia sin ellas?
¿Qué sería del amor sin ellas?
¿Qué sería de la poesía sin ellas?
El mundo estaría como estuvo, ¡incompleto!
Dios volvería a tomar otra costilla
Sería un mundo nocturno, sin estrellas
Un mundo sin sol, sin calor, lleno de pena
Cuando dejo aparecer estas dudas
Cuando lo que hay, desaparezco
siento desde lo más profundo de mi ser
lo siento, lo digo y lo manifiesto
que si en este mundo no hubiese la mujer
sin dudas me mudaría a otro
pues la mujer es el placer más delicado
es la obra en la que el Autor
se vio por todos consagrado
y quedó ya, en el instante satisfecho
pues al entregarnos a la mujer
Su obra, su creación, había culminado

www.samuelakinin.ning.com
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