Recién separada, David reconoció que, amor mediante, hubo cosas en su matrimonio que "no eran normales".
Foto: web

La vedette habla de sus auténticas convicciones
Como un penoso examen de conciencia, la vedette Pamela David se refirió a su fallido matrimonio con el basquetbolista Bruno Lábaque: "Estando enamorada permití un montón de cosas que, cuando ya no lo estuve, me di cuenta de que no eran normales".
"Yo me echo mucho la culpa por haber permitido situaciones que podría haber evitado", admitió David, en una conversación con la revista Pronto.
Algunas de esas situaciones fueron provocadas por los celos en la pareja, en parte por la profesión de la morocha, que despierta suspiros y expresiones un poco menos sutiles de parte del público masculino.
"No es que priorizamos la carrera, pero habría estado bueno poner en la balanza y ver qué era mejor, porque cuando nos conocimos cada uno trabajaba en lo suyo y sabíamos los costos que iba a tener como pareja", sintetizó la vedette, hoy panelista de "Animales sueltos", el programa conducido por Alejandro Fantino.
Al parecer, sobraron los motivos para que la relación se deteriorara, al punto en que la vida familiar empezó a resentirse: "Se nos hacía muy difícil la convivencia, y como no nos bancábamos, las peleas eran interminables y constantes".
"La culpa es de los dos", resumió David, porque su marido y ella no tuvieron nunca una relación plena: "empezamos absolutamente mal desde el día uno", confesó.
Quizás el comienzo fue difícil, pero la pareja hizo un esfuerzo para mantenerse unida por su hijo, Felipe, de dos años.
"Nunca me quise casar. Siempre fui anticasamiento", sentencíó lapidaria David. Para ella, fue una prueba de amor hacia Lábaque el vestirse de blanco y entrar en una Iglesia. "No es que me daba lo mismo, nunca me llamó la atención, ni me interesaba", explicó, aunque aclaró que se casó "muy enamorada".
El tiempo que el matrimonio vivió separado, mientras ella trabajaba como vedette en Buenos Aires y él jugaba al básquet en Córdoba, podría haber sido el más difícil, pero David comprobó que, paradójicamente, "conviviendo fue peor".
Quizás por eso, la vedette pudo ver que la terapia de pareja a la que acudió con su marido para recomponer la relación sería estéril: "Cuando arrancamos la terapia ya era demasiado tarde. El matrimonio casi ni existía".
"Igual, se nota que estamos mejor con la decisión que tomamos porque desde que dijimos 'listo, nos separamos' hay un clima de paz y armonía, de diálogo, entonces, evidentemente, es la decisión correcta es lo mejor", concluyó David.
Fuente: Minutouno
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