
Windows ofrece una función que permite asociar una carpeta cualquiera a otra, de forma que el sistema crea que está accediendo a una cuando en realidad lo está haciendo a la carpeta asociada. De esta forma, si localizamos la carpeta de instalación de un programa, podemos moverla al disco duro de mayor capacidad y asociar la carpeta antigua a la nueva para que el sistema no note el cambio y acceda a los datos en el disco duro nuevo liberando así espacio en el disco original.
Así que, en primer lugar, buscaremos la carpeta de instalación del programa. Suele localizarse en Archivos de programa y muestra el nombre de la aplicación y a veces cuelga de otra carpeta con el nombre del fabricante (por ejemplo C:\Archivos de programa\Microsoft Office). El primer paso es mover la carpeta. Para ello, utilizaremos el explorador de Windows, haremos clic sobre el contenido de la misma y pulsaremos sumultáneamente la tecla mayúsculas.

Una vez abierta escribiremos el comando para asociar carpetas. En el caso de que hayamos movido la carpeta C:\Archivos de programa\Microsoft Office a la carpeta D:\Programas\Microsoft Office escribiremos lo siguiente: mklink /J "C:\Archivos de programa\Microsoft Office" "D:\Programas\Microsoft Office". Obviamente sustituiremos los nombres de carpeta origen y destino según se llamen las que hemos movido en nuestro caso.
A partir de ese momento el sistema cuando quiera acceder a la carpeta C:\Archivos de programa\Microsoft Office lo hará en realidad a D:\Programas\Microsoft Office. De esta forma nos ahorramos tener que desinstalar y volver a instalar y el programa funcionará correctamente, pero habremos ganado espacio en el disco duro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Animate a comentar
Tus comentarios nos ayuda a seguir !!!