
El conjunto de Pep Guardiola, con los argentinos Leo Messi y Gaby Milito de titulares, no pudo imponerse al Espanyol dirigido por el también argentino Mauricio Pochettino, y con sus compatriotas Nicolás Parjea, Folín y Osvaldo en el once inicial, que por momentos fue superior.
La presión se dio cita en el estadio de Cornellà. Desde el primer minuto, afición y equipo desarrollaron un ambicioso plan para desconectar la zona de pase del Barcelona.
Xavi, estratega y pasador, se posicionó en los primeros minutos en una situación más avanzada de lo normal, sin conectar con la pelota y con pocos compañeros por delante de él.
Con el Espanyol apretando, al Barça le costaba encadenar más de tres pases seguidos y no podía hacer su juego, un gran mérito de los de Mauricio Pochettino. Al conjunto blanquiazul le estaban saliendo las cosas tan bien, que incluso tuvo la primera ocasión de gol, con un remate de Osvaldo, por encima del travesaño.
íNo sois un rival, sois el enemigo!, se podía leer en una pancarta que escoltaba el arco de Kameni, hasta entonces invicto, mientras la hinchada blanquiazul apretaba.
En medio de este clima de absoluta tensión, el Barcelona tuvo su primera ocasión de gol, un pase de Milito a Messi, que abrió a Pedrito, quien lanza un aparente centro que pega en el travesaño.
Esta sería la primera y una de las pocas ocasiones claras de gol de los de Guardiola en el primer tiempo.
El Espanyol apretaba y no dejaba que el Barcelona se sintiera cómodo e incluso lo ponía en aprietos. Así, llegaron más ocasiones para los blanquiazules, pero el Barça se salvó. Primero Luis García lanzó una falta que salió desviada pero cerca del poste, luego Baena peinó la pelota de cabeza, pero el disparo también salió fuera y, un poco después, Pareja disparó un tiro libre, que también superó el travesaño.
Por primera vez en mucho tiempo, el Barcelona tenía dificultades reales para salir jugando desde atrás, y el rival le hacía daño. El juego físico había arrojado ya varias tarjetas amarillas y el control, por momentos, era del Espanyol.
Aún así, el Barcelona intentaba jugar, pero Messi, aunque buscaba el gol, estaba rodeado. El argentino se escapaba del primero, del segundo, pero el tercero lo frenaba. Los de Guardiola buscaban las puntas y tampoco podían, centraba Alves, pero la defensa perica despejaba. Xavi y Messi por momentos combinaban, aunque no conseguían culminar la jugada. Maxwell tuvo la oportunidad de liquidar a Kameni pero tampoco lo consiguió, ya que disparó suave, y el arquero camerunés no tuvo problemas para hacerse con el balón.
El partido estaba cuesta arriba para el Barcelona, al punto que el Espanyol se fue al descanso habiendo tenido otra oportunidad de gol, esta vez Folín, aunque el balón fue a las manos de Victor Valdés.
En el segundo tiempo, fue más de lo mismo, el Espanyol seguía jugando con la pelota, cerca del arco de Víctor Valdés, lo que hacía ver al Barcelona más pequeño.
En el minuto 10 recién llegó el primer corner para los blaugranas, que jugó Messi corto con Xavi, y este a Pedrito, que centró a Busquets, pero la pelota se fue por la derecha del arco de Kameni.
Desde el minuto 16 de la segunda parte, el Barça jugaba con uno menos, por la expulsión de Dani Alves, pero empezaba a tener el control del partido. A pesar de ello, el Espanyol seguía atacando, por medio del argentino Osvaldo.
Las chispas de genialidad de Messi llegaron sobre el final.
Primero, el argentino intentó solo, luego, en otra jugada, le picó la pelota a Xavi, que se coló detrás de la defensa, pero Kameni impidió el gol y, en la última gran jugada, el argentino se fue solo de tres jugadores del Espanyol, pero finalmente le cortó la jugada Pareja.
El resultado fue digno de un duro derby, en el que el Espanyol se dejó el alma y el orgullo para sacar un punto ante un Barcelona que, también con mucho mérito, logró mantenerse líder, aunque dando aire a su escolta, el Real Madrid.
La presión se dio cita en el estadio de Cornellà. Desde el primer minuto, afición y equipo desarrollaron un ambicioso plan para desconectar la zona de pase del Barcelona.
Xavi, estratega y pasador, se posicionó en los primeros minutos en una situación más avanzada de lo normal, sin conectar con la pelota y con pocos compañeros por delante de él.
Con el Espanyol apretando, al Barça le costaba encadenar más de tres pases seguidos y no podía hacer su juego, un gran mérito de los de Mauricio Pochettino. Al conjunto blanquiazul le estaban saliendo las cosas tan bien, que incluso tuvo la primera ocasión de gol, con un remate de Osvaldo, por encima del travesaño.
íNo sois un rival, sois el enemigo!, se podía leer en una pancarta que escoltaba el arco de Kameni, hasta entonces invicto, mientras la hinchada blanquiazul apretaba.
En medio de este clima de absoluta tensión, el Barcelona tuvo su primera ocasión de gol, un pase de Milito a Messi, que abrió a Pedrito, quien lanza un aparente centro que pega en el travesaño.
Esta sería la primera y una de las pocas ocasiones claras de gol de los de Guardiola en el primer tiempo.
El Espanyol apretaba y no dejaba que el Barcelona se sintiera cómodo e incluso lo ponía en aprietos. Así, llegaron más ocasiones para los blanquiazules, pero el Barça se salvó. Primero Luis García lanzó una falta que salió desviada pero cerca del poste, luego Baena peinó la pelota de cabeza, pero el disparo también salió fuera y, un poco después, Pareja disparó un tiro libre, que también superó el travesaño.
Por primera vez en mucho tiempo, el Barcelona tenía dificultades reales para salir jugando desde atrás, y el rival le hacía daño. El juego físico había arrojado ya varias tarjetas amarillas y el control, por momentos, era del Espanyol.
Aún así, el Barcelona intentaba jugar, pero Messi, aunque buscaba el gol, estaba rodeado. El argentino se escapaba del primero, del segundo, pero el tercero lo frenaba. Los de Guardiola buscaban las puntas y tampoco podían, centraba Alves, pero la defensa perica despejaba. Xavi y Messi por momentos combinaban, aunque no conseguían culminar la jugada. Maxwell tuvo la oportunidad de liquidar a Kameni pero tampoco lo consiguió, ya que disparó suave, y el arquero camerunés no tuvo problemas para hacerse con el balón.
El partido estaba cuesta arriba para el Barcelona, al punto que el Espanyol se fue al descanso habiendo tenido otra oportunidad de gol, esta vez Folín, aunque el balón fue a las manos de Victor Valdés.
En el segundo tiempo, fue más de lo mismo, el Espanyol seguía jugando con la pelota, cerca del arco de Víctor Valdés, lo que hacía ver al Barcelona más pequeño.
En el minuto 10 recién llegó el primer corner para los blaugranas, que jugó Messi corto con Xavi, y este a Pedrito, que centró a Busquets, pero la pelota se fue por la derecha del arco de Kameni.
Desde el minuto 16 de la segunda parte, el Barça jugaba con uno menos, por la expulsión de Dani Alves, pero empezaba a tener el control del partido. A pesar de ello, el Espanyol seguía atacando, por medio del argentino Osvaldo.
Las chispas de genialidad de Messi llegaron sobre el final.
Primero, el argentino intentó solo, luego, en otra jugada, le picó la pelota a Xavi, que se coló detrás de la defensa, pero Kameni impidió el gol y, en la última gran jugada, el argentino se fue solo de tres jugadores del Espanyol, pero finalmente le cortó la jugada Pareja.
El resultado fue digno de un duro derby, en el que el Espanyol se dejó el alma y el orgullo para sacar un punto ante un Barcelona que, también con mucho mérito, logró mantenerse líder, aunque dando aire a su escolta, el Real Madrid.
Telam
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