Carlos Juvenal, enviado especial
El equipo de Maradona comenzó jugando mal y 1-0 abajo con gol de Igor Semshov a los 16 minutos del primer tiempo, pero levantó y el ’Kun’ marcó desde afuera del área al final de la etapa. A los 30 segundos del complemento convirtió el ingresado Lisandro López.
Pese al buen clima, con unos 26 grados ideales para jugar y un estadio repleto, Argentina arrancó dormida y en apenas 25 segundos sufrió su primer sofocón: Kerzhakov le ganó las espaldas a Heinze y definió muy desviado –casi con una pifia- una buena oportunidad ante Andújar.
Las distracciones no se corrigieron y, por el contrario, fueron los rusos quienes dominaron las acciones durante los primeros minutos. El equipo de Maradona pareció extrañar demasiado a Messi –lesionado-y demostró una vez más que adolece de un conductor de juego, con Verón –también lesionado- afuera de esta convocatoria y Riquelme (¿Estarán definitivamente cerradas las puertas de Román a la Selección?) siguiéndolo por la TV.
A los 8 minutos, un gran cierre de Otamendi en el área chica impidió que los locales festejaran la apertura del marcador. El zaguero de Vélez alcanzó a tapar con su pierna izquierda un remate de Arshavin, que parecía tener destino de gol.
Argentina mantuvo su confusión dentro del campo, pocas veces pudo hacerse dueño de la pelota y, cuando lo hizo, poco supo hacer con ella para desnivelar a la defensa local. A los 13 minutos, Agüero dispuso de una clara chance, producto de un error defensivo de los rusos, pero su remate al primer palo, desde la izquierda, fue bien tapado por el arquero Akinfeev.
Escaso fútbol, poco orden y algunas distracciones defensivas desembocaron finalmente en un justo castigo: a los 16 minutos, Igor Shemshov sorprendió nuevamente por el sector izquierdo del fondo visitante –otra vez le ganaron las espaldas a Heinze- y remató cruzado. Si bien el disparo no tenía demasiado ángulo, se metió por el lado opuesto y superó la endeble resistencia de Andújar (1-0).
Sin reacción en el juego, el seleccionado nacional pudo empatarlo con una jugada de pelota parada a los 32 minutos, cuando Burdisso conectó de cabeza un tiro libre desde la izquierda, pero el balón salió apenas junto al segundo palo.
Los esfuerzos de Agüero -muy movedizo por todo el frente de ataque- y la potencia de Diego Milito –que exhibió más tesón que eficacia- fueron pocos argumentos como para recomponer la imagen argentina.
Sin embargo, a los 44 minutos, lo que no había podido imponer el andamiaje colectivo lo hizo la jerarquía individual del ‘Kun’ Agüero, quien tomó un despeje corto en la puerta del área y clavó su derechazo en el ángulo izquierdo del arco ruso. Un golazo, casi de otro encuentro, para establecer el 1-1 y esperar el complemento con ánimos renovados.
Fuente: Telam
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